El Socialismo es una idea, el Socialismo es un sentimiento, el Socialismo es una aptitud ante las circunstancias vitales de cada uno. Somos Socialistas y los somos cada uno por sus propias convicciones y motivos. Hay socialistas de carnet que en absoluto lo son y hay muchos socialistas que no militan en el PSOE e incluso hay muchas personas que son socialistas y no lo saben.

Dado que el Socialismo ha trasformado la sociedad y que la sociedad solo es posible transformarla desde las posiciones de poder político, es decir desde el gobierno, los Socialistas hemos gobernado y queremos seguir gobernando  para mejorar la sociedad, ahí están las educación y la sanidad pública y universal, las leyes de derechos civiles, los derechos de los trabajadores y un largo etcétera.

Para gobernar hacen falta personas capacitadas para ello, todos los socialistas compartimos ideales, todos queremos aportar lo mejor de nosotros, pero no todos estamos capacitados para dirigir una Corporación Municipal, una Diputación, una Autonomía o el propio Gobierno del Estado por muy Socialistas que seamos.

El hecho de ser tan Socialista como que el que más no garantiza que estemos a la altura de según que responsabilidades, somos socialistas para trabajar en pos de la igualdad social pero cada uno debe reconocer sus limitaciones al tiempo que debe reconocer las cualidades de aquellos compañeros que si están a la altura de esas responsabilidades.

Desde el siglo XIX hasta hoy el socialismo ha trasformado la sociedad, ha tenido éxito y por eso, porque ha tenido éxito, las fórmulas que sirvieron a lo largo del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX ya no tienen la misma eficacia. Los ideales siguen siendo los mismos pero las fórmulas para llevar adelante esos ideales deben cambiar y adaptarse a los tiempos actuales.

Desde la perspectiva de un no creyente, el Sermón de la Montaña es algo tan hermoso que incluso los no creyentes podemos compartirlo de corazón. Igualmente el Socialismo es algo tan hermoso que todos, con independencia de nuestros intereses y creencias podemos compartir el ideal de igualdad y justicia social.

Pero no nos engañemos, pues recurriendo otra vez al Evangelio, muchos son los llamados pero pocos los elegidos. Es decir muchos se acercan al Socialismo pero no todos comparten la grandeza de nuestros ideales. Muchos se acercan porque desde las posiciones de poder, municipal, provincial, autonómico o estatal pueden conseguir sus objetivos personales que es el último motivo por el que dicen compartir nuestros ideales.

Debemos, una vez más como dice el Evangelio, detenernos a separar el grano de la paja, y analizar cómo y de que manera se defienden las ideas Socialistas y fijarnos sobre todo en lo que hacen que no en lo que dicen.

Juan M. Roldán

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