La extrema derecha franquista busca constantemente oponerse a la modernidad, sea con la educación, sea con la Violencia de Género, sea con la inmigración o con cualquier otra cuestión que le permita, mediante la deformación de la realidad, construir un relato alternativo, siempre basado en los miedos de la sociedad, con el fin de construir su discurso sobre que cualquier tiempo pasado fue mejor y que, por consiguiente, lo que procede es volver a ese pasado.

En el fondo añoran los tiempos en los que podían, y lo hacían, imponer su visión social y política a toda la sociedad ya que eso aseguraba sus privilegios económicos, sociales y políticos que, mediante la imposición, la represión y el miedo, imponían al resto de sus conciudadanos.

Hablan mucho de la libertad, pero… ¿de qué libertad y de quién?, es evidente, se refieren a su libertad para imponer al conjunto de la sociedad su visión de cómo debe ser esa sociedad, su libertad para imponer sus reglas y evitar que otros puedan vivir según las suyas propias, su libertad para imponer al conjunto de la sociedad su visión decimonónica de las reglas sociales y económicas que aseguren sus privilegios aun a costa de privar a otros de su libertad para vivir sus vidas conforme a unas reglas sociales diferentes.

Una prueba palmaria son sus mentiras sobre lo que es la Violencia de Genero, su visión estrecha y retrograda sobre las relaciones afectivas y su negativa a reconocer la realidad de la violencia ejercida por el varón sobre la mujer por el hecho, y solo por el hecho, de ser mujer. Negativa que aprovecha el miedo de muchos varones a vivir en un mundo donde la concepción patriarcal de la sociedad sea solo un recuerdo.

La Violencia de Género es una verdadera lacra que solo puede ser combatida mediante la educación. Una educación que destierre desde la infancia la concepción patriarcal de la sociedad e inculque la convicción profunda de la igualdad de todos los seres humanos con independencia de su género, su religión o su procedencia. La convicción de que el varón no es superior a la mujer y que ésta no es un objeto de su propiedad del cual pueda disponer a su antojo.

Las mentiras y falacias de la extrema derecha franquista deben ser combatidas mediante el recurso a los datos, datos reales e incuestionables, los datos de las cifras oficiales. A ese respecto el cuadro que abajo se muestra expone la realidad sobre la Violencia de Género en Lucena, sobre los que la ejercen y sobre quienes la sufren. Datos que además de corroborar dicha lacra evidencian alguna que otra falsedad más, que la extrema derecha franquista utiliza en este asunto, tal como la procedencia de los maltratadores.

Violencia de Género atendida en el Centro de Información a la Mujer de Lucena

Consultas de violencia de género 2019

MUJERES ATENDIDAS

  • 193 mujeres atendidas por v.g. en lo que va de año:
    – 128 mujeres presentaron denuncia. 66,32%.
    – 65 mujeres no presentaron denuncia. 33, 68%.
  • 193 mujeres atendidas por v.g. en lo que llevamos del año:
    – 167 de nacionalidad española. 86,53%.
    – 26 de otras nacionalidades. 13,47% (9 mujeres no  presentan denuncia, lo que supone el 4, 66 % del total y el 34, 61% de la mujeres extranjeras).
  • 193 mujeres han sido atendidas por v.g en lo que va de año:
    – 171 son mujeres de Lucena. 88,60%.
    – 168 de Lucena. (60 no presentan denuncia).
    – 2 de Jauja (una no presenta denuncia).
    – 1 de Las Navas (presenta denuncia).
    – 24 mujeres de Lucena son de otras nacionalidades. De ellas 16 presentan denuncia y 8 no presentan denuncia.
    – 22 son mujeres de otras poblaciones 11,40%.
    – 16 presentan denuncia.
    – 6 no presentan denuncia.
    – 20 son de nacionalidad española.
    – 2 de otra nacionalidad. (Italia y Rumanía, las dos de Rute, una presenta denuncia y la otra no respectivamente).

Como vemos no es un problema lejano, ni un problema menor. Causa escalofríos pensar que convivimos con tal cantidad de maltratadores, que coincidimos con ellos a diario en nuestra vida cotidiana sin sospechar que puedan ser autores de tan deleznable conducta y que hay quien niega la gravedad de esos hechos desvirtuando torticeramente su motivación.

Juan M. Roldán

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