Hay un principio físico llamado impenetrabilidad por el cual un cuerpo no puede ocupar, al mismo tiempo, el sitio que ocupa otro cuerpo. Algo parecido sucede cuando en política un partido intenta ocupar el espacio electoral de otro, en esas condiciones es inevitable que lo ganado por uno sea perdido por el otro.

Esta reflexión viene a cuento después de contemplar el reciente debate electoral mantenido por los cuatro candidatos de los partidos con representación en el parlamento de Andalucía.  En dicho debate hemos observado como las dos derechas, PP y Ciudadanos, se disputaban a cara de perro el mismo espacio electoral que, elección tras elección, jamás ha logrado gobernar en esta tierra.

Jamás lo ha logrado porque jamás ha propuesto alternativas para Andalucía, el PP porque viene de dónde viene y todos intuimos a dónde quiere llegar, y Ciudadanos porque no comprende que igualdad no significa uniformidad y pretende tratar los asuntos de Andalucía si respetar la autonomía Andaluza duramente ganada durante la transición por la presión popular.

Ambos partidos en abierta competencia electoral con los fascistas de Vox se alejan de la centralidad política que, hoy por hoy y desde la izquierda, representa el PSOE. El debate ha puesto de manifiesto como las derechas, para no hablar de los problemas del presente en Andalucía puesto que no tienen proyecto, se dedican a hablar de Catalunya, de la unidad de España y de la corrupción política como si eso fuera eficaz para solucionar, aquí y ahora, los problemas de los andaluces.

La única conclusión  posible a la vista de los dicho por unos y otros en el curso del debate es que el bloque de izquierdas, PSOE y Podemos para entendernos, está en disposición de mantener la línea de progreso social que se ha seguido, con sus aciertos y sus errores, desde el primer gobierno socialista de la Autonomía andaluza. La enseñanza, base primordial para la igualdad de oportunidades,  así como la sanidad y la dependencia, pilares fundamentales del estado del bienestar, solo pueden avanzar en esta tierra mediante el impulso de un gobierno de Izquierda, si es posible solo del PSOE y en su defecto apoyado por el resto de la izquierda andaluza.

El debate ha dejado claro que a la derecha solo le interesa su pelea por la hegemonía del sector más a la derecha del electorado y que Andalucía es para ellos un mero instrumento de esa pelea. Así que cuando oímos a las derechas hablar de cambio hay que preguntarse ¿El cambio, para qué?

Juan M. Roldán

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