«Además opino que Cartago debe ser destruida».

Una frase antigua, en un contexto actual. No, en el hemiciclo del Congreso no se ha pronunciado esa frase, tampoco hay un Catón el Viejo  a quien atribuírsela, pero…

Desde la tribuna del Congreso se ha puesto en duda la legitimidad del presidente del gobierno, se ha puesto en duda la legitimidad de aquellos diputados que, al parecer de las derechas, no debieran estar en el Congreso como si el voto que han recibido de los ciudadanos que los han votado no fuera tan legitimo como el suyo propio.

A juzgar por las inflamadas proclamas de  las derechas desde la tribuna del Congreso, el equivalente actual de esa frase, atribuido a todo aquel que no comulgue con su posición política es  -¡España debe ser destruida!- y que el artífice de esa destrucción es el presidente Pedro Sánchez, no se ha dicho directamente pero se ha hecho ver que el presidente Pedro Sánchez debe ser destruido ya que, según las derechas, su intención es destruir España.

Para la derecha, con tapa dura, tapa blanda o edición de bolsillo, todo lo que no sea comulgar con su concepción política de lo que es y debe ser España es alta traición, es destruir España, es venderla a sus enemigos, es…

No, no son elucubraciones de un izquierdista desnortado, lo hemos oído en la sede de la soberanía nacional de boca de los más insignes próceres de la derecha que, entre bramido y bramido de sus conmilitones, han dicho algo inteligible, ¡España ha sido traicionada!, ¡España ha sido vendida a sus enemigos! ¡España ha sido…! Y eso es todo lo que han dicho.

Todos los males habidos y por haber se desataran sobre la martirizada patria por un contubernio entre izquierdistas,  separatistas e incluso terroristas, que en eso la derecha no se para en barras. Si la derecha no gobierna las siete plagas de Egipto se desencadenarán sobre el suelo patrio provocadas directamente por el presidente Pedro Sánchez.

Nada importa la voluntad ciudadana expresada en las urnas, nada importa que no sea posible, dados los resultados electorales, una alternativa de gobierno, nada importa la repetición de elecciones, nada importa, o lo que es lo mismo, para las derechas no importa nada salvo que no serán ellas las usufrutuarías del poder político decidido por los ciudadanos.

Nada nuevo bajo el sol de las Españas, lo vimos con Felipe González, lo volvimos a ver con Zapatero y lo estamos viendo ahora con Pedro Sánchez, si no eres de derechas, si no votas derecha, si no comulgas con lo que es su concepción de España entonces eres anti español, eres un enemigo de la patria, eres…

En fin, los socialistas después de 140 años de historia aquí estamos, aquí permanecemos y aquí permaneceremos, no en contra de las derechas sino a pesar de ellas.

Juan M. Roldán

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